
Romántica y oscura, culta e ingeniosa, Edimburgo es una pequeña joya, justamente considerada una de las más bellas capitales de Europa. Sus callejones y monumentos históricos han sabido ocupar espacios estrechos en las laderas de una serie de colinas, creando una ciudad característica en la que el paisaje y los palacios parecen ser una unidad.
Edimburgo es una ciudad de cultura e ideales, perfecta para amantes de la historia, el arte y la literatura, pero también está impregnada del típico sentido del humor por el que los escoceses son conocidos y amados en todo el mundo, lo que la convierte en un destino ideal para quienes disfrutan de una buena carcajada. Y cuando las cosas se ponen demasiado serias, basta un buen whisky para relajarse.
No os dejéis engañar por su aspecto medieval: la capital escocesa es una ciudad de visión de futuro que hace tiempo abrazó las vanguardias artísticas, particularmente en teatro y performance callejero. También tiene un lado oscuro, con atmósferas góticas, que podréis descubrir visitando la Edimburgo subterránea de los túneles del siglo XVII u otros lugares vinculados a historias de fantasmas, misterios y leyendas.
Los ingredientes para un fin de semana memorable están todos ahí, y sobra mucho para quienes desean una vacación más larga. No importa cuánto tiempo os quedéis: los paisajes pintorescos, las notas turbias del whisky, los callejones oscuros con atmósferas góticas, las graciosas cafeterías que dan ganas de empezar a escribir un libro, la vista de la ciudad y el mar desde el castillo permanecerán por siempre en vuestros corazones.
El clima de Edimburgo es oceánico-templado. Los inviernos son largos y fríos, pero menos rigurosos que en otras ciudades a la misma latitud.
Para haceros una idea, considerad que en Edimburgo raramente las temperaturas invernales descienden bajo cero, mientras que en Moscú, ciudad a la misma latitud, es normal bajar a -5° o más. El verano también es moderado y se parece más a una primavera fresca, con temperaturas medias alrededor de 22°.
Las lluvias son frecuentes durante todo el año, mientras que en los meses entre octubre y mayo pueden haber ocasionales tormentas de viento y lluvia torrencial.
La mejor época para visitar Edimburgo es el verano: podréis aprovechar días larguísimos y temperaturas más altas pero nunca sofocantes. Si viajáis en agosto reservad con mucha antelación porque ese mes se celebra el Fringe Festival, el evento cultural más importante de la ciudad, y los hoteles siempre están completos.
Aunque los turistas aman Edimburgo más por su peculiar atmósfera que por este o aquel monumento, la lista de qué visitar en la ciudad es tan variada que invita a reservar un vuelo inmediatamente y organizar las vacaciones.
Aquí están las 5 atracciones imprescindibles de Edimburgo que debéis incluir en vuestro itinerario de viaje.
La principal atracción de Edimburgo es sin duda el encantador castillo encaramado en la cima de un volcán extinto que ha forjado la imagen de la ciudad.
Construido en el siglo XI y utilizado tanto como fortaleza militar como residencia real, el Castillo de Edimburgo es el verdadero símbolo de la capital escocesa, profundamente vinculado a la historia, la cultura y las leyendas de la ciudad.
Es magnífico para fotografiar en su conjunto visto desde abajo, y también es un punto de vista excepcional desde el que admirar Edimburgo. Dentro de sus muros hay museos, cárceles, apartamentos reales, patios, cañones, puertas y otras curiosidades históricas: contad con al menos 2 o 3 horas para la visita al castillo.
El Royal Mile es la calle más famosa de Edimburgo: recorre todo el centro histórico conectando el castillo con el palacio de Holyrood. Con una milla de largo, tal como dice su nombre, se divide en cuatro tramos (Castlehill, Lawnmarket, High Street y Canongate), cada uno con un carácter distintivo y su propia atmósfera peculiar.
Durante vuestro paseo por el Royal Mile podréis curiosear en las vitrinas de graciosas tiendas que venden productos típicos, beber una cerveza o un whisky en un pub tradicional con atmósfera cálida y acogedora, fotografiar esplendidos palacios históricos, entrar en la Iglesia de St Gilles (la catedral de Edimburgo) y otras magníficas iglesias.
También podréis visitar dos interesantes museos temáticos: el Museo de los Escritores dedicado a tres grandes de la literatura escocesa (Robert Burns, Walter Scott y Robert Louis Stevenson) y el Scotch Whisky Heritage Centre dedicado a la bebida nacional escocesa.
No descuidéis los callejones y pasajes cubiertos que se abren a los lados del Royal Mile: esconden tesoros insospechados y os sumergirán en la atmósfera gótica y misteriosa de la Edimburgo medieval.
Vale la pena recorrer todo el Royal Mile porque al final os espera uno de los edificios históricos más bellos de la ciudad: el elegante Holyroodhouse. Todavía hoy tiene oficialmente la función de residencia real, pero en realidad la reina de Escocia pasa aquí solo unos pocos meses al año.
La visita guiada al palacio de Holyrood permite entrar en los apartamentos de Estado, en las cámaras históricas de María Estuardo, en la Sala del Trono y otras salas suntuosas ricamente decoradas; en verano es posible visitar también los jardines.
Con un pequeño suplemento es posible visitar la Queen’s Gallery, que expone rotativamente obras conservadas por la familia real para el Estado británico.
Uno de los tours más populares de Edimburgo es la visita a los antiguos túneles subterráneos de la ciudad: un laberinto de galerías que desciende a las entrañas de la ciudad hasta 25 metros bajo el nivel del Royal Mile. Os acompañarán actores disfrazados que os explicarán cómo eran las condiciones de vida en la Edimburgo del siglo XVII y os contarán curiosidades y anécdotas.
A veces divertida a veces lúgubre, la visita al itinerario turístico subterráneo del Real Mary King’s Close es imprescindible para quienes no sufren de claustrofobia.
Edimburgo es una ciudad literaria, rica en librerías independientes e iniciativas culturales destinadas a promover la lectura. Aquí han residido y trabajado algunos de los escritores más importantes de habla inglesa, entre ellos J.K. Rowling, la autora de Harry Potter.
Fue precisamente en una cafetería de la capital escocesa donde se escribieron las primeras páginas de la mágica historia que ha conquistado a millones de fans en todo el mundo, y también aquí en Edimburgo se escribió el capítulo final.
Los tours de los lugares de Harry Potter en Edimburgo se han convertido en una de las principales atracciones de la ciudad, superando en la lista de preferencias de los turistas a museos y monumentos de mayor prestigio. Después de todo, ¿quién no ama la magia y los hechizos?
Descubra Edimburgo a través de los ojos de guías expertos que le llevarán a descubrir los tesoros ocultos de la ciudad. Participar en una visita guiada o un free tour le permitirá captar la verdadera esencia de Edimburgo.
Los free tours son una alternativa viable a las visitas guiadas tradicionales. Funcionan así: la participación es gratuita y al final de la visita puedes dejar una propina a tu elección. A continuación encontrará nuestras visitas gratuitas favoritas, si no, puede ver la lista completa visitando esta página.
Edimburgo dispone de un aeropuerto internacional conectado con las principales ciudades europeas con vuelos directos. Si ya estáis en Escocia podréis llegar fácilmente a Edimburgo en autobús, en tren o en coche desde todas las principales localidades.
También muchas ciudades inglesas están conectadas a Edimburgo por autobús y tren. Londres está bastante lejos, más de 700 km, pero se puede llegar en solo cuatro horas y media con un tren directo que sale cada media hora aproximadamente.
Para quien busca un hotel en Edimburgo el dilema es: ¿mejor dormir en la Old Town o en la New Town? La respuesta depende del tipo de vacación y vuestro presupuesto.
Dormir en el centro de Edimburgo es la opción preferida por la mayoría de turistas por tres razones: es una zona fascinante, las principales atracciones turísticas están al alcance de la mano y hay buena oferta de locales para pasar la noche. Sin embargo, los alojamientos del centro se dividen entre económicos albergues para viajeros independientes y lujosos hoteles ubicados dentro de mansiones históricas.
La ciudad nueva se recomienda para quienes buscan un hotel en la gama media de precios: en esta zona la oferta de hoteles de 3 estrellas y B&B de buena calidad es mayor.
El centro de Edimburgo es pequeño y compacto y resulta muy fácil de recorrer a pie a pesar de que el Royal Mile, la calle para llegar al castillo, tenga cuesta arriba.
Si necesitáis desplazaros de una zona a otra de la ciudad, quizás porque habéis reservado un hotel fuera del centro o queréis visitar atracciones más lejanas como la playa de Portobello o el zoo, podéis contar con una eficiente red de autobuses en funcionamiento 24 horas al día y una línea de tranvía.
En Edimburgo no hay metro, pero no lo echaréis en falta. Sin embargo, hay autobuses turísticos hop on hop off: gestionados por compañías privadas, son muy cómodos porque tienen paradas en correspondencia con las principales atracciones turísticas.
El aeropuerto de Edimburgo dista 12 km del centro y se puede alcanzar con un autobús directo en servicio 24 horas al día con salidas cada 10 minutos en horas punta. Desde la ciudad nueva también se puede llegar al aeropuerto en tranvía.
Por último, si vuestro objetivo es explorar Escocia, sin duda os recomendamos alquilar un coche en el aeropuerto para poder desplazaros con total autonomía y acceder fácil y rápidamente a todos los lugares de interés.
Edimburgo se encuentra en la costa suroriental de Escocia a lo largo del Firth of Forth, una profunda ensenada creada por el estuario de un río. La zona portuaria está bañada por el Mar del Norte, mientras que el núcleo histórico de la ciudad se encuentra más hacia el interior.
Forma parte del denominado Central Belt, una zona central de Escocia que comprende las áreas más densamente pobladas del país.
Observando un mapa de Escocia le parecerá que Edimburgo y Glasgow están muy cerca; de hecho, la distancia entre ambas ciudades es de apenas 60 km.
La City Card le permite ahorrar en transporte público y/o entradas a las principales atracciones turísticas.











