
La moneda oficial de Escocia es la Libra esterlina, emitida por el Banco de Inglaterra; sin embargo, quien llega a Escocia por primera vez a menudo se sorprende: los billetes que recibe en el cajero automático o en el cambio de una tienda no se parecen a los que ha visto en Londres. Muestran castillos, paisajes de las Highlands, puentes históricos, personajes de la cultura escocesa. Son libras esterlinas en todos los sentidos —misma divisa, mismo valor, misma validez legal— pero impresos por bancos escoceses con diseños propios. Una particularidad que no tiene equivalentes en ningún otro país europeo y que hunde sus raíces en una historia secular.
La razón es histórica y se remonta a 1695, un año después de la fundación del Banco de Inglaterra. El Parlamento escocés —aún independiente, doce años antes de la Ley de Unión de 1707— instituyó el Banco de Escocia, autorizándolo a emitir sus propios billetes. Era una decisión de soberanía económica además de práctica: Escocia tenía su propio sistema jurídico, su propio sistema bancario e intentaba mantenerlos distintos de los ingleses.
Cuando en 1707 Escocia e Inglaterra se unieron en el Reino de Gran Bretaña, el sistema bancario escocés se mantuvo separado por disposición explícita de los tratados. La Ley de Unión garantizó a Escocia el mantenimiento de su propio ordenamiento jurídico y de sus propias instituciones financieras, y el derecho de emisión de los bancos escoceses nunca fue abolido. Aún hoy, tres instituciones están autorizadas a imprimir billetes en libras para el territorio escocés: el Banco de Escocia, el Banco Real de Escocia y el Banco Clydesdale. Cada uno emite sus propias series con diseños independientes, aunque deben respetar las reservas impuestas por el Banco de Inglaterra.

A diferencia de los billetes del Banco de Inglaterra —que llevan el retrato del monarca en el anverso— los billetes escoceses no tienen la obligación de representar a la familia real. El Banco de Escocia representa tradicionalmente el Palacio de Holyroodhouse y el Castillo de Edimburgo; el Banco Real de Escocia ha dedicado series a figuras como el poeta Robert Burns y la científica Mary Somerville; el Banco Clydesdale ha celebrado personajes como Robert the Bruce y Alexander Fleming, el descubridor de la penicilina.
Los billetes escoceses existen en los mismos valores que los ingleses —£5, £10, £20 y £50— e están impresos tanto en papel como, en las series más recientes, en polímero.
Técnicamente sí: los billetes escoceses son moneda de curso legal y ningún comerciante tiene derecho a rechazarlos si son auténticos. En la práctica, fuera de Escocia —especialmente en Inglaterra— puede ocurrir que algún cajero los rechace por falta de familiaridad o simplemente por desconfianza. No es una situación frecuente, pero vale la pena saber que si vuelves de un viaje a Escocia con billetes escoceses en el bolsillo, podría ser útil cambiarlos antes de salir del país. Los bancos los cambian sin problemas y sin comisiones.
Para toda la información práctica sobre la libra —tipo de cambio con el euro, cómo pagar en el Reino Unido y consejos sobre dónde cambiar dinero— consulta nuestra guía completa sobre la libra esterlina.